CONSULTAS RECIBIDAS

Estimada psicologa:
    Le quiero consultar una actitud que vengo comprobando en la mayoria de las mujeres de mi edad, me explico, hasta hace algo menos de 5 años (me olvidaba dedirla que tengo 46) el sexo era algo que procuraba evitar (por supesto me refiero siempre dentro del matrimonio , porque otro no conozco), pero dese  cinco años  hasta ahora , la verdad es que no me importa y se  puede decir que hsta lo deseo.
    Pregunto: ¿Es normal? Porque lo comento con mis amigas y todas me dicen que les pasa lo mismo.
       ¿Es problema de la menopausia?
        ¿Que debo hacer?
Seguro que usted tiene respuestas para todas mis dudas. Muchas gracias

Querida amiga:
 
Contestando a tu inquietud sobre un posible despertar o cambio de actitud hacia el sexo a raíz de la llegada de la menopausia, debo decirte que , paradójicamente, las quejas de las mujeres que alcanzan este cambio hormonal apuntan hacia el sentido contrario, es decir, se quejan de dolor al intentar la penetración y algunas notan (también provocado  en parte por ésto mismo)  un menor deseo sexual.
 
En esta etapa de la mujer la zona vaginal puede resecarse más al estar menos irrigada. En cualquier caso y, según el modelo biopsicosocial de Engel, tenemos que tener una visión integradora y no pensar que un cambio puede venir provocado por una sóla causa. Somos organismos demasiado complejos como para pensar que un cambio orgánico (como pueda ser la llegada de la menopausia) pueda alterar de la forma que nos comentas, tu actitud hacia el sexo. Puede ser un factor más, pero te invito a pensar y a retrotraerte al pasado de hace 5 años y , en este tiempo, analices cómo ha ido cambiando tu vida y creencias.
 
La llegada de la menopausia suele venir ligada a la desaparición del temor consciente o inconsciente a quedarnos embarazadas, al menos muchas mujeres lo viven como una liberación, además suele venir acompañado de cambios en el ciclo familiar vital, como puedan ser los provocados por el crecimiento de los niños y su inicio de autonomía, con el consiguiente disfrute de mayor tiempo libre y menor estrés físico en los padres (situación ésta idónea para favorecer que el deseo o la imaginación entren o vuelvan a entrar en nuestra cabeza), por no hablar de otra serie de posibles causas  asociadas a una mayor madurez de la persona y conocimientos del mundo como para enfrentarse a posibles ideas educacionales poco favorecedoras de una actitud positiva hacia el sexo, el cambio en las actitudes sociales (no olvidemos el tema social como copartícipe de los cambios) que se viven en relación al sexo, y un largo etcétera en dónde podemos colocar las experiencias personales particulares , influencias externas a la persona (amigos, compañeros, lecturas sobre sexo, programas de radio, etc... que, poco a poco, van favoreciendo el cambio).
 
De todas formas, vive lo que ahora te está pasando como algo de lo que te puedes beneficiar y enriquecer, e intenta trabajarte los posibles complejos de culpa, incluso en el caso de que te descubrieras sintiendo deseos extramaritales, puesto que ésto, has de saber, es bastante común a la mayoría de las personas (recuerda que la monogamia es una conveniencia social), otra cosa es que quieras y debas ser fiel a tu marido, pero a la cabeza no la puedes sujetar, ella no fué la que firmó en la boda, siéntete segura de que lo que experimentas es normal y , utilíza estos deseos para enriquecer y disfrutar más del sexo con tu marido.
 

Queridos amigos:

 Mi consulta es la siguiente: Desde hace un tiempo que me da miedo salir de casa, por que me persigue la idea de que me voy a morir (un día me puse muy mala en la calle y yo creo que me hubiera muerto si no me hubieran llevado corriendo a un hospital – me dio una taquicardia muy fuerte y muchos sudores- no sé si porque había estado bebiendo un poco o porque estoy enferma. El médico dice que no tengo nada pero no me fío de él. Lo de ir por el metro y sitios cerrados me horroriza. Nunca me había pasado esto y no sé si debo decírselo a mis padres para que no se asusten, aunque creo que ya han notado algo raro, como que salgo mucho menos y pongo cualquier excusa para no ir a los recados. (ellos creen que me he peleado con alguien del barrio).¿Qué debo hacer ahora? Estoy desesperada. Dáme todo los consejos que puedas. Muchísimas gracias.  Azu.

 


 Querida Azu:

 Algunas veces una mala experiencia (por ejemplo el ataque de nervios que te dio en la calle se condiciona  y puede que tu miedo a salir a la calle vaya condicionado a esa mala experiencia que tuviste y para la cuál aún no tienes otra explicación que una enfermedad grave no diagnosticada aún . Lo malo es que los miedos no se quedan ahí (en tu caso miedo a la calle) , sino que se van generalizando a otros sitios por proximidad hasta que ya no entiendes la relación (eso quiere decir que estás ya muy metida en el problema) estos sitios a lo que se van generalizando pueden ser el metro, el autobus, por proximidad, el coche, luego el instituto, etc… y a cualquier sitio menos tu CASA, pero si el problema avanza puedes comenzar con la sintomatología allí también (la terraza, el balcón, la ventana,etc..).

 Yo sí pienso que deberías acudir a un profesional de la psicología para que te evaluara y, en su caso, comenzara un programa de desensibilización sistemática (irte viendo en imaginación en los lugares que te dan miedo hasta que te vaya bajando los niveles de ansiedad y no sientas miedo) y una exposición graduada (dejar de evitar los lugares que te asustan, comenzando a ir a ellos otra vez pero no de golpe, sino muy poco a poco para que no te produzca mucho malestar).La única manera de vencer los temores es enfrentarte a ellos y en el momento que evitas lo que temes comienzan los problemas , como es tu caso ahora. Dejas de ir a la calle por miedo a que te vuelva a dar un ataque y te mueras (piensas que puedes morir de eso) , luego dejas de ir a todos sitios y tu vida cambia ya no es la misma, ya está limitada, condicionada y alterada por tu problema.

  Por lo que veo ya empiezas a evitar situaciones que interpretas como peligrosas y si no empiezas a afrontar estas situaciones y a dejar de evitar, puedes acabar quedándote en casa y pensando que realmente estás muy enferma y que te puedes  morir en cuanto pises la calle.(¿ No te has preguntado- qué curioso-  que si realmente estás enferma del corazón o de otra cosa, te podría dar el ataque tanto en la calle como en tu casa y, sin embargo sólo tienes miedo  la calle?)

 Te propongo que acudas a otro médico cardiólogo con tu problema y si él te dice que estás perfectamente bien, anímate a acudir a un psicólogo, o si te ves con fuerzas:

 Comienza a exponerte a situaciones que te dan miedo:

 Sal a la calle todo lo que puedas (y mejor sóla). Primero baja la basura, luego dá vueltas a la manzana durante unos días, luego cuando veas que no pasa nada, amplía el paseo y vete un poco más lejos y así hasta que por tí misma compruebes que no te pasa nada.

En el caso de que te apareciera  la sintomatología , lleva contigo una bolsa de papel y respira en ella durante un tiempo, se te pasará poco a poco.

Paralelamente comienza a aprender y emplear técnicas de relajación para ir bajando tus niveles de ansiedad.

Cuando salgas a la calle díte a ti misma cosas que te puedan tranquilizar como que no tiene porqué pasarte de nuevo , pero que si te da, será una experiencia desagradable pero que la aguantarás hasta que se pase, porque se pasa (tú ya lo sabes) y nadie se muere de un ataque de pánico o de ansiedad.

No evites, expónte, y si ves que necesitas ayuda díselo a tus padres y pónte en manos de un profesional, está en juego tu calidad de vida, tus amigos , tus estudios, tu futuro trabajo, tu futuro novio y casi todas tus ilusiones.

Has de saber que lo que te pasó aquél día suele pasarnos en algunas épocas en que nuestros niveles de Ansiedad o de estrés se nos disparan y no tiene porqué volver a pasar, pero si pasa es porque el cuerpo te está dando un aviso para que te lo tomes con más calma y vuelvas a un ritmo más normal.

Me gustaría que nos escribieras para comentarnos cómo lo llevas. Creo que nos gustará a todos saber de ti. Besos.

 

 

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© MARTA PASTOR Y PILAR HERNANDO