Cuando
están en ese estado, la activación general se enletece y se pondrá
más nervioso si le metes prisa, al revés procura verbalizarle que
esté tranquilo, y que tarde el tiempo que necesite.
Aunque
no tiene porqué ser lo normal, sí deberemos estar atentos, para en
el caso de que verbalice alguna idea de tipo suicida lo podamos
evaluar adecuadamente).
Tratar
de evaluar sus expresiones no verbales (no sólo lo que dice, sino los
gestos, la mirada) pues muchas veces existe una contradicción entre
lo que decimos y lo que de verdad pensamos o vamos a hacer y esto lo
podemos averiguar a través de la comunicación no verbal.
Reforzar
o proporcionar consecuencias satisfactorias (dándoles o dejándoles
hacer algo que les gusta , ( aunque a nosotros no), aplaudirles,
alabarle, darle un beso (a cada uno le funciona como reforzador cosas
diferentes, primero averiguar esto) a los comportamientos,
pensamientos o ideas buenas (como querer salir de paseo, querer hacer
alguna cosa por pequeña que parezca, verbalizar que está hoy un poco
menos cansado, en fin todo lo que nos parezca que haga o diga que le
pueda ayudar a salir del problema o que les conduzca a tomar las
riendas de su vida.
Procurar
no hacer caso de sus quejas y verbalizaciones negativas, no enfadarse
con ellos cuando las emitan pero no prestarles atención (ya..ya… y
salimos de la habitación o les retiramos la mirada, o cambiamos de
tema).
Permitirle
que sienta control o poder sobre las situaciones, dejando y
favoreciendo que escoja entre alternativas (la hora de la consulta,
actividades, toma de decisiones en la compra,casa,etc..).
No
estar pendientes de ellos ni metidos en su casa todo el día.
Si
no quieren o pueden ir al mercado, intentar que vayan aunque sea
acompañándoles, pero que sigan ellos tomando las decisiones. Cuando
están muy retraídos y apenas se levantan de la cama, esto no se
puede emplear, sino que se debe de consultar directamente con un
profesional.
Si
aparecen ideas extrañas o dice que ve cosas o alucina, acudir lo
antes posible a un profesional.