TERCERA EDAD

PSICOLOGÍA DE LA VEJEZ.

COMO COMUNICARSE CON PERSONAS MAYORES DEPRIMIDAS.

NO SE DEBE HACER

Forzarle y proponerle hacer cosas presionándole si está muy poco activo y apenas tiene ganas de levantarse de la cama(¿Porqué no haces un viaje..?).
Enfadarse con ellos porque están así, no es algo voluntario.
Repetirle muchas veces las cosas si vemos que no los entiende o no puede asumirlos.
Hacerle reproches que le culpabilicen “tienes la culpa de..”
No hacer las cosas por ellos . Intentar que ellos lo comiencen o intenten estando con ellos pero no responsabilizándose de ellos
Decirle: “Debes hacer un esfuerzo, poner algo de tu parte…””sal y distráete”, “no pienses tanto”.., “pero si lo tienes todo, ¿qué te falta?”, “Hay otros peor y no se quejan”.

DEBES HACER

Cuando están en ese estado, la activación general se enletece y se pondrá más nervioso si le metes prisa, al revés procura verbalizarle que esté tranquilo, y que tarde el tiempo que necesite.

Aunque no tiene porqué ser lo normal, sí deberemos estar atentos, para en el caso de que verbalice alguna idea de tipo suicida lo podamos evaluar adecuadamente).

Tratar de evaluar sus expresiones no verbales (no sólo lo que dice, sino los gestos, la mirada) pues muchas veces existe una contradicción entre lo que decimos y lo que de verdad pensamos o vamos a hacer y esto lo podemos averiguar a través de la comunicación no verbal.

Reforzar o proporcionar consecuencias satisfactorias (dándoles o dejándoles hacer algo que les gusta , ( aunque a nosotros no), aplaudirles, alabarle, darle un beso (a cada uno le funciona como reforzador cosas diferentes, primero averiguar esto) a los comportamientos, pensamientos o ideas buenas (como querer salir de paseo, querer hacer alguna cosa por pequeña que parezca, verbalizar que está hoy un poco menos cansado, en fin todo lo que nos parezca que haga o diga que le pueda ayudar a salir del problema o que les conduzca a tomar las riendas de su vida.

Procurar no hacer caso de sus quejas y verbalizaciones negativas, no enfadarse con ellos cuando las emitan pero no prestarles atención (ya..ya… y salimos de la habitación o les retiramos la mirada, o cambiamos de tema).

Permitirle que sienta control o poder sobre las situaciones, dejando y favoreciendo que escoja entre alternativas (la hora de la consulta, actividades, toma de decisiones en la compra,casa,etc..).

No estar pendientes de ellos ni metidos en su casa todo el día.

Si no quieren o pueden ir al mercado, intentar que vayan aunque sea acompañándoles, pero que sigan ellos tomando las decisiones. Cuando están muy retraídos y apenas se levantan de la cama, esto no se puede emplear, sino que se debe de consultar directamente con un profesional.

Si aparecen ideas extrañas o dice que ve cosas o alucina, acudir lo
antes posible a un profesional.

 

Basado en la Página 168 del cap.8 de “Intervención Psicosocial en Gerontología” Yanguas, Leturia,Uriarte.

 

 

© MARTA PASTOR Y PILAR HERNANDO